Las tartas de queso son un postre icónico con múltiples versiones en todo el mundo. Desde la clásica tarta de queso horneada hasta opciones más innovadoras, cada una tiene su encanto. En esta comparativa, analizamos las variedades más populares para ayudarte a elegir tu favorita.
Incorporar demasiado aire a la mezcla provoca que el cheesecake suba en el horno y luego se hunda, creando grietas. Para evitarlo, mezcla los ingredientes a baja velocidad y solo hasta que estén integrados.
Hornear a una temperatura muy alta o con cambios bruscos puede hacer que la tarta se expanda y se contraiga rápidamente. Lo ideal es hornear a 160°C y enfriar gradualmente dentro del horno apagado.
El baño maría ayuda a distribuir el calor de manera uniforme y mantiene la humedad en el horno. Si no lo usas, el cheesecake puede secarse y agrietarse. Envuelve el molde en papel de aluminio y colócalo en una bandeja con agua caliente.
Un horneado excesivo elimina demasiada humedad y endurece la textura. Retira la tarta cuando los bordes estén firmes, pero el centro aún tiemble ligeramente.
Evitar grietas en la tarta de queso es fácil si sigues estos consejos. Si buscas un cheesecake siempre perfecto, descubre nuestras tartas de queso artesanales en La Fundente.
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